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"El riesgo es la sal de la literatura"

. miércoles
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Ignacio del Valle (Oviedo, 1971), autor de media docena de novelas, inició una saga protagonizada por Arturo Andrade, combatiente de la división azul, donde Historia y novela negra se dan la mano. Le entrevistamos poco antes de que Gerardo Herrero comenzase el rodaje de la adaptación cinematográfica de "El tiempo de los emperadores extraños", con Juan Diego Botto en el papel de Arturo Andrade.


Arturo Andrade, el protagonista de sus últimas novelas, está en el bando de los que la historia ha considerado “los malos”: las SS y la División Azul ¿No temió que esto generase antipatía hacia el personaje?

El riesgo es la sal de la literatura. Yo tenía muy claro que para poder estudiar el reverso tenebroso había que pasarse a él. No obstante, Arturo Andrade trasciende ese molde, porque su misma ambigüedad le permite distanciarse de lo que observa, lo que me permite leer la historia, diseccionar los contextos.

Crímenes clásicos, nuevos narradores

. sábado
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Villar, Domingo; “Ojos de agua” y “La playa de los ahogados”. Ed. Siruela

Desde que felizmente la novela negra volvió a ponerse “de moda”, raro es el mes que no aparece en estas páginas reseñado un libro perteneciente a ese género.

Siempre se ha dicho que en tiempos de crisis, los lectores eligen este tipo de historias truculentas, donde la propia sociedad y sus valores se ponen en cuestión, pero el ir y venir en número de lectores y buenas críticas está sujeto, más bien, a las propias oscilaciones de la literatura y los, valga la redundancia, gustos literarios.

Las dos novelas que nos ocupan no sólo confirman la buena salud del género negro, sino también que a los autores consagrados se están sumando nuevos escritores como es el caso de Domingo Villar, que con “Ojos de agua” recibió reconocimiento en España y el extranjero, y con “La playa de los ahogados” no hace sino refrendar a un autor con oficio, conocimiento de los materiales primordiales para elaborar este tipo de relatos y buenas historias para contar en el tintero.
En ambos títulos, el protagonista es Leo Caldas, inspector de policía en Vigo, y su compañero y contrapunto Rafael Estévez, un policía que ha sido cambiado de destino por sus expeditivos métodos interrogatorios. Villar tira de temas clásicos en ambas novelas, y hace lo mismo con sus personajes: Leo Caldas es un investigador taciturno, solitario y marcado por una mujer; Rafael Estévez es un aragonés campechano, brutal y tierno, que no se acostumbra al estilo de vida gallego. Este tándem Quijote-Sancho da algunos de los mejores momentos en forma de conversaciones entre ambos, que sirven al autor para tejer un red en torno a ellos y separarles de los mundos que tienen que investigar –a veces los bajos fondos, a veces la alta sociedad-.