Mostrando entradas con la etiqueta ensayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ensayo. Mostrar todas las entradas

Jugar a Rayuela con las mentiras

. domingo
0 comentarios

Margarita Heredia (ed.); Vila-Matas portátil (Un escritor ante la crítica)


En alguna parte de “Bartleby y compañía”, Enrique Vila-Matas habla de que la única posibilidad que le queda a literatura para innovar es que los autores traten de eludirla. De no escribir. De no ser reconocidos. De no hacer literatura. Fue su particular forma de innovar, de regalarnos nuevamente una obra donde ficción, ensayo e Historia se mezclaban para retratar a los escritores sin obra, a los que habían decidido radicalmente dejar de escribir. El tema ya había quedado prefijado en su otra novela “Una casa para siempre”, donde, al perder la voz, el ventrílocuo que la protagoniza se desdibuja, se deshace al no poder hacer lo único que sabe. Como en “Bartleby y compañía”, este abandono no es angustioso, sino liberador.

El oficio de publicar la vida

. miércoles
0 comentarios


Herralde, Jorge; Por orden alfabético: escritores, editores, amigos. Ed. Anagrama

Hay una necesaria dificultad en contar las historias desde dentro, en contar un suceso del que se es parte o protagonista. Quizá me haya expresado mal: es más fácil contar una historia si se está dentro de ella, si se conocen todos los detalles; lo difícil es hacerlo como Jorge Herralde en este “Por orden alfabético: escritores, editores, amigos”: quedando de manera discreta en un segundo plano, pero dejando su huella en cada uno de los textos que componen el libro. Se trata del quinto de Herralde y primero que publica en su propia editorial. Salvo el imprescindible “Para Roberto Bolaño”, tanto en este como en los anteriores se ofrece una miscelánea de textos que ayudan a trazar una manera de entender el oficio de publicar libros, “Hay muchos tipos de editor”, ha dicho en varias ocasiones, “algunos optan por seguir directamente el mercado, y otros somos más literarios e intentamos crear lectores”.

El auge del guión

. lunes
0 comentarios

¿Podemos considerar a Woody Allen “autor literario”, ya que firma los guiones de algunas películas memorables? ¿O esos documentos son meros procesos intermedios de trabajo para la verdadera obra: la película como objeto y proyección? La respuesta no es baladí, y menos en España, donde los guionistas no reciben ni un céntimo por autoría intelectual de los derechos generados por la venta de deuvedés. La lectura del guión de “Con la muerte en los talones” o “El Padrino”, por citar un guión original y otro derivado de una obra literaria, puede disfrutarse tanto como la de una novela policíaca o el libro original, respectivamente. Entonces ¿por qué no etiquetamos a los guionistas como “autores literarios”? Los propios autores de guiones no suelen considerarse a sí mismos de esta manera, aunque hoy día, en cualquier librería que se precie, podemos encontrar en el anaquel dedicado al cine los guiones de la filmografía completa de Pedro Almodóvar, todo lo que escribió Azcona o los capítulos de la serie “Los Soprano”. Algunos autores, como Julio Médem, editan también el material adicional con el que han construido el guión (diarios de los personajes, correspondencia ficticia…) que ha sido escrito no para ser filmado, sino para desarrollar el proceso de escritura, de la misma manera que un autor de novela histórica incluye en sus libros los mapas en los que se ha apoyado, o agradece las lecturas que han inspirado sus personajes.

Lectores a través del tiempo

. martes
0 comentarios



La biblioteca de noche, Alberto Manguel. Alianza editorial


El universo (que otros llaman la Biblioteca) se componte de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías
Jorge Luis Borges, La biblioteca de Babel


Si la predicción de Yasunari Kawabata de que la literatura sustituirá a la religión llega a cumplirse, habríamos de contar entre nuestros lugares sagrados no ya solamente las monumentales, cargadas de historia, bibliotecas que pueblan el mundo, sino también los "biblioburros", las colecciones particulares y los cercos negros que han dejado las innumerables piras de libros que ha visto la humanidad.