Margarita Heredia (ed.); Vila-Matas portátil (Un escritor ante la crítica)
En alguna parte de “Bartleby y compañía”, Enrique Vila-Matas habla de que la única posibilidad que le queda a literatura para innovar es que los autores traten de eludirla. De no escribir. De no ser reconocidos. De no hacer literatura. Fue su particular forma de innovar, de regalarnos nuevamente una obra donde ficción, ensayo e Historia se mezclaban para retratar a los escritores sin obra, a los que habían decidido radicalmente dejar de escribir. El tema ya había quedado prefijado en su otra novela “Una casa para siempre”, donde, al perder la voz, el ventrílocuo que la protagoniza se desdibuja, se deshace al no poder hacer lo único que sabe. Como en “Bartleby y compañía”, este abandono no es angustioso, sino liberador.



